jueves, 25 de septiembre de 2008

Oscuridad


La luz de una farola lejana entraba, ténue, por la ventana. Él observaba el cielo. Tan oscuro. La luna se había escondido ya, y ahora solo había oscuridad. Bueno, casi. La farola y las estrellas no contaban. Todo lo demás era negro. Incuso él se sentía sombra entre tantas sombras. Perdido en el silencio de la noche, su mente pensaba. No podía dormir. No podía dejar de pensar en su vida, su maldita vida. Y pensar que en el pasado había llegado a creer que era feliz, que tenía derecho a serlo... Volvía a estar muy claro que no. En realidad no era pesimista, simplemente aceptaba los echos. No era su mejor época. Todo era demasiado difícil para él, demasiado doloroso... no podía hacer nada sin sentir una aguja clavada en el corazón. Incluso si no se movía, era dolorosa. Oscuridad...

Se preguntó que pasaría en el futuro. Sería siempre así? Siempre? Tendría que aprender a ser feliz y luego volver a caer, cada vez más abajo? Parecía aterrador. Negro. No quería creer que la vida sólo fuera eso, pero empezaba a perder las esperanzas. Todo era demasiado difícil.... y él se había levantado ya tantas veces... No estaba seguro de poder levantarse una vez más, solo. A veces pensaba que necesitaba desesperadamente que alguien lo ayudara, que lo reconfortara. Pero nadie lo hacía. Y él no quería decirlo en voz alta, no quería ser la causa, no quería que sus gritos silenciosos fueran descubiertos. Quería un milagro, y le daba miedo que se cumplieran sus deseos. Le dolía el corazón. Oscuridad...


Una lágrima imaginaria rodó por su mejilla. Imaginaria. No se permitía llorar. Tenía que ser fuerte. Tenía que aprender a vivir, aprender a levantarse solo, una vez más. Tenía que callar el dolor y aprender a ser feliz. Tenía que recuperar las esperanzas, la fuerza. Tenía que ponerse en pié y seguir adelante. Tenía que hacerlo. Porque sino... se convertiría en un fantasma, en algo intranscendente, irreal.


La oscuridad se rompió. El alba nació, trémula, para dar paso al próximo día. Inevitablemente. Él se giró hacia la luz y dejó que su mente se infundiera del valor que inspiraba el calor. Se apartó de la ventana. Un despertador sonó en la habitación contígua. Él se puso la máscara. Nadie tenía porque saber de su oscuridad. Pese a que cada vez que se cubría el rostro de las emociones, una parte de él moría. Nadie tenía porque enterarse. Era su pena.

Pero él conocía la oscuridad. Y sabía algo: después del negro más absoluto, siempre venía el alba.


lunes, 15 de septiembre de 2008

Canción de la Muerte



Dulce dama de la muerte que aguardas al final del camino... A veces me pregunto cuál será tu rostro. ¿Me veré en tus ojos? ¿Te verás tu en los mios? ¿Tu rostro en sombras será parte del olvido, o quizá al contrario, reconoceré tu mirada? ¿Soy parte de ti, o acaso eres tu parte de mi alma?
Cuando las largas noches de invierno se suceden en silencio, a veces me imagino tu llegada. ¿Por donde vendrás? ¿Con quien? ¿Donde esperas la llamada?


El silencio me responde en silencio, y la vida reclama mi ser. Y aún así, te presiento. Tan cerca mio, hasta el fin de mis dias. ¿Cuando será eso? Quien sabe. Un año, un milenio.

Sorpréndeme.


Te esperaré.

domingo, 31 de agosto de 2008

Por un sueño de cartón

Todo cuanto hacemos está marcado por nuestros sueños. Pero son sueños frágiles, lejanos. Sueños de cartón.

Nos esforzamos cada día, nos levantamos, aceptamos lo que nos cae encima, tragamos saliva ante lo que nos afecta, pero callamos, callamos para no romper las ilusiones, y seguimos en pié, aguantando. Vivimos lo bueno, vivimos lo malo.
Por un sueño de cartón.

La gente pregunta porqué actuamos así, y nos admiran, y nos critican, nos piden explicaciones por nuestras acciones... No nos entienden. Sus sueños son claros, su vida es distinta. Diría que más fácil, pero no sería justo.

Y nosotros callamos. Callamos porque hay palabras que no puedes pronunciar, pese a quererlo. Callamos y dejamos que la gente piense lo que quiera. Ellos no lo entienden. No saben nada de nuestros sueños.

Y aún así, nuestro corazón se encoge de tristeza y soledad cada vez que alguien nos mira sin comprendernos.


Y al fin el único consuelo para nuestras dos almas somos el uno para el otro. Mi pequeño dragón. Solamente nuestras dos entidades, apoyandonos mutuamente, esforzandonos tantísimo por el simple echo de vivir. Y todo... todo por un sueño de cartón.



Por un sueño de cartón...

domingo, 6 de julio de 2008

P.D: t'estimo

Aquesta carta la vaig escriure perque en el cinema del poble feien un concurs: si presentaves una carta d'amor bonica, sortejaven dues entrades per anar a veure la pel·lícula P.S: I love you. Com que tenia temps lliure i volia veure la peli, vaig escriure això. Va ser divertit ^^ Vaig ser l'única participant, crec xD Vaig entrar gratis ^^ Va estar molt bé =)


***



Estimada Júlia,

Aquí la nit s’escola en el silenci dels records. No m’hauria imaginat mai que les nits poguéssin ser tant llargues, tant doloroses. Des que vas marxar sóc incapaç de tancar els ulls i no veure el teu rostre, recordar les teves mans o escoltar la teva veu. Ja no dormo. Al principi ho feia, i somiava en tu cada nit. Revivia tots aquells moments que vam passar junts i tornava a ser feliç per uns instants. Després despertava i el dolor de la teva llunyania era tant intens que ara prefereixo no somiar, a soportar-lo altra vegada.
T’anyoro. Moltíssim. Vagi on vagi tot em porta records teus: el mar, la platja, els carrers del poble, el cafè, aquell parc ¿te’n recordes?... fins hi tot la meva habitació sembla cridar el teu nom. Tot el que vam viure plegats... tots aquells vespres vora el mar, observant les postes de sol, totes aquelles converses, totes les ilusions, les promeses... Tot ha acabat tant bruscament que encara sóc incapaç de creure que ja no ets al meu costat. De vegades crec sentir el teu perfum i em giro, amb el cor desbocat, creient inútilment que tornes a ser al meu costat. Però no hi ets. No hi ets.

Estimasíssima Júlia. Em pregunto que deus estar fent en aquest moment, mentre jo escric. Penses en mi? Jo no puc deixar de fer-ho. La vida sense tu és tant insubstancial... Tant trista. De vegades desitjo estar mort abans que tant lluny de tu. Però em manté viu l’esperança de tornar-te a veure algun dia, de poder tornar-te a abraçar. Visc dels teus records. Dels moments que vam compartir. El meu cor duu gravat cada bes que em vas regalar, cada carícia. Són l’al·lè de la meva vida, l’única cosa que em manté viu.
Tinc por que creguis que tant sols t’estic escrivint vells topics i que no estic parlant amb el cor a la mà. Et suplico que no ho pensis, tot i que hi ha una cosa que és certa: no escric amb el cor a la mà perquè el meu cor ja no és meu. Et pertany i te’l vas endur amb tu el dia en que vas marxar, deixant-me un forat de buidor dins el pit. Potser per això no se trobar les paraules per dir-te fins a quin punt t’estimo i et trobo a faltar.
El meu amor. Em pregunto que deus estar sentint en llegir aquesta carta. Em turmenta pensar que et pugui fer plorar. No puc suportar la idea de que t’he fet vessar llàgrimes. Jo... vull que siguis feliç. Que tinguis sort i una gran vida. Que el sol brilli en honor teu i que tot et vagi bé. Si tu ets feliç, jo també ho seré. És l’unic que desitjo.

Somriu per a mi, amor. Potser no ho saps, però el vent em duu totes les teves paraules callades i em xiuxiueja tot allò que fas pensant en mi. Somriu, perquè sinó serà el meu cor el que morirà annegat de llàgrimes.

Sempre teu,
Marc


P.D. T’estimo.

viernes, 13 de junio de 2008

Sobre rosas perdidas...


Repiqueteaba la lluvia en la calle. Era curioso que lloviera precisamente ese día, 23 de abril. Era como si el cielo respondiera a la silenciosa petición de su corazón. Le gustaba la lluvia. Cuando llovia, era como si el mundo guardara un respetuoso silencio por la vida. Sentado en un banco del viejo parque, dejaba que la lluvia le mojara el rostro y empapara sus largos cabellos oscuros, al igual que su ropa, ya amarada de agua. Sus manos jugueteaban con una hermosa rosa roja, también chorreante de agua. Bellísima. Lo cierto es que no era una rosa destinada a nadie. La había comprado poco antes, en la calle, y no tenia a quién regalarla.
Una pareja pasó por la calle, bajo el mismo paraguas. El momento le hizo pensar en todas esas tonterías susurradas al oído, en esas sonrisas bobas en la cara y, en fin, todo cuanto rodeaba a los recién enamorados. Siempre había pensado que todo aquello no eran más que estupideces. Él sólo conocía un amor doloroso, agonizante. Su amor se destilaba en miradas, en silencios, en anhelos. No sabía del tacto de una mano entrelazada, ni de la suavidad de unos labios, ni del calor de un abrazo. La nostalgia del día le hizo pensar en todo esto, y se preguntó que se sentiría al amar de verdad a alguien, y ser correspondido. No estaba seguro siquiera de saber que significaba exactamente 'amor'. Él sólo conocía el vacío. Creía firmemente que no echaba en falta un abrazo, pero a veces, en días como este, se sentía algo solo. Le hubiera gustado que alguien le regalara un detalle. Tan sólo para saber que aún existía, que no se había muerto, ni vuelto invisible, ni desaparecido aún. Pero seguía lloviendo, y las cada vez más vacías calles eran lo único que le acompañaba.
Suspiró. Agradecía la lluvia. Bajo el agua podía sentirse en paz. Nadie le molestaba ni podía ver aquella lágrima que se deslizaba invisible entre las muchas gotas de lluvia. Quizá, pese a todo, era tan humano com qualquiera y, al fin y al cabo, quizá echaba de menos ese abrazo. Se insitía a si mismo en la creencia de que pese a la soledad era feliz siendo como era y estando como estaba. Pensó que en la vida las cosas sucedían si debían suceder, y nada más. Supongo que no le importaba esperar, ni vivir la vida a su manera. Sabía que, tarde o temprano la encontraría a ella y sus ojos hablarían, como los de él, por todos los silencios.

Estuvo aún un buen rato bajo la lluvia. Se sentia razonablemente bien. El tacto de la rosa le reconfortaba. No pensaba en nada, y pensaba en todo. Se imaginó por unos momentos que la punta de un paraguas asomaba por encima suyo y que la lluvia cesaba a su alrededor. Imaginó que se giraba, sorprendido, y se encontraba con la sonrisa tímida y los ojos claros que le perseguían cada noche. Esos ojos que núnca había visto, pero que parecían conocerle desde siempre, que parecían hablar tanto como los de él. Esos ojos que parecían verter el alma y que imaginaba en sueños cada noche.

Notó que la lluvia disminuía, y se levantó. Miró la rosa por última vez y luego la dejó abandonda en el banco, a la espera de que alguien más afortunado la encontrara. Se fué andando lentamente. En algún momento se cruzó con alguien y, absorto como estaba en su mundo particular, tardó en darse cuenta del extraño brillo de sus ojos claros. Se giró abrumado por la incertidumbre. Ella se alejaba ya por la calle desierta cuando se volvió a medias para mirarle. Sus ojos claros le observaron por unos segundos y, ruborizada, sonrió a medias y siguió su camino. Quién sabe, se dijo él. Quizá incluso la esperanza exista.


sábado, 12 de abril de 2008

Em mires, però no em veus


Em mires i no em veus. Em mires i només veus el que sóc externament, el meu cos, els meus gestos, les meves paraules... Ignores, qui sap si expresament, tot allò que et dic entre línies, entre silencis. Ignores el veritable sentit dels meus gestos, no pots escoltar allò que els meus llavis et diuen sense paraules. Ignores la meva mirada perduda, trista, desesperada. Em mires i no em veus. No t'adones de tot allò que intento fer-te veure, de tot allò que vull dir, però que no puc pronunciar. Et negues a mirar més enllà del que aparento, per no descobrir el que realment sóc. No entens que necessito desesperadament que em comprenguis. No entens que moro cada cop que callo, que amb cada silenci la tristesa dels meus ulls creix. Que sóc incapaç d'alliberar-me sola. Necessito que em miris i llegeixis tot allò que no se dir. Necessito que facis tot allò que jo no m'atreveixo a fer. Que escoltis les meves paraules callades, totes aquelles paraules que crido en silenci, desesperada. No se seguir sola. Necessito que trenquis la gàbia que em té presa. Que m'abracis i que em diguis que m'entens, o que vols entendre'm.
Però em mires i no em veus.

I jo em moro, lentament i inexorable, cada cop que em mires i ets incapaç de veure'm.

Em mires... però no em veus.

miércoles, 26 de marzo de 2008

¿Qué fue de nosotros?


¿Qué fue de nosotros?
¿Qué de nuestra vida?

Nos marchitamos como tardías hojas
esperando a que alguien nos ayudara.

¿Qué fue de nosotros?
¿Qué de nuestro amor?

Nos amamos en lo remoto de las miradas,
en los gritos del silencio,
y, sin embargo, pese a cuánto yo te quería,
pese a cuánto tu me amabas,
acabamos sucumbiendo ante el temor,
ante el tiempo y ante todo aquello
que nos hizo olvidar que todo era
tan sencillo como dos palabras.

¿Qué fue de nosotros?

La pregunta, dolorosa,
aun flota en el aire, sin respuesta.
Fuimos olvidados e ignorados,
fuimos vencidos por el temor,
y callamos todo aquello que el corazón nos contaba.

¿Qué fue de nosotros?

Morimos el día en que nos miramos,
yo entreabrí los labios,
tu corazón se aceleró...
y los dos callamos.


lunes, 24 de marzo de 2008

Records d'ahir, realitats d'avui

Aquest relat el vaig escriure a segon d'ESO. També era un treball de classe, i el van enviar al concurs El gust per la lectura. Vaig quedar Finalista primera, a nivell de catalunya, i competint amb un rang d'edats des de segon d'ESO a segon de Batxiller ^^' Era un concurs injust, sí. Però estic molt orgullosa d'aquest relat. És dels primers que vaig fer. La temàtica és social, perquè havia de complir les exigències del concurs. M'ho vaig passar molt bé escrivint-lo, i n'estic molt orgullosa. Em va fer adonar-me que realment m'agradava això d'escriure.


***



“...tràgiques imatges les que acabem de veure, que fan referència a l’actual estat del país, on els immigrants arriben cada dia amb miserables pateres que moltes vegades els duen a la mort. Ahir, els cossos policials de la platja de Elegido en van localitzar una a la deriva. S’han trobat alguns dels cossos, però encara s’ignora el parador dels restants. Tan aviat com sapiguem alguna altra novetat, informarem. Per ara, passem a la noticia...”

Vaig tancar la televisió. Premsa sensacionalista. Informaven sobre una solitària patera mentre no gaire lluny la gent moria en massa. Vaig sospirar. No costava pas tant deixar-los venir en comtes de retornar-los cada cop. Actualment els immigrants eren un gran problema. Arribaven en condicions precàries, i quasi sempre els obligaven a tornar. Vaig aixecar-me de la cadira on havia estat escrivint. Volia fer un petit passeig i anar a veure una amiga. Els anys em pesaven, però encara no havia perdut l’opressió als llocs tancats ni les ganes de caminar. La veritat es que em trobava cansada, però volia visitar Júlia. Vaig sortir de l’edifici, i vaig travessar el carrer de davant. En arribar a l’altre costat vaig veure les flors que en Guillem tenia a l’entrada de la seva botiga; grogues i tan brillants pel Sol que hi incidia.... em trobava a prop del foc que acabava d’ocasionar la bomba que havia explotat davant de l’hotel Kontum. En un moment, tot havia quedat en ruïnes, tot al voltant d’aquell hotel. Per tot hi havia morts, o pobres desgraciats que eren al costat de l’hotel i que ara estaven mutilats, sagnant, al terra. Era horrible de veure. Jo em trobava al terra de la cafeteria del davant, envoltada de trossos de vidre que havien creat les finestres en trencar-se. Tothom cridava, se sentien sirenes... em movia com en un somni, a batzegades, sense ser del tot conscient del que feia. Sentia els clicks de la càmara que jo mateixa disparava, però no era conscient del que fotografiava. Tot el que veia era tan horrible... veia flors pansides al costat de la carretera. Trencades. Flors.... que brillaven tant que enlluernaven. Vaig seguir caminant, amb una estranya sensació de buidor al cor. No volia recordar. La gent em saludava mentre caminava; persones que em trobava cada dia, que apreciava. Persones.... persones que ja no tornaria a veure mai més, amb qui no podria tornar a parlar; morts que recorrien el meu pensament, suplicant, gemegant. Persones involucrades en una guerra, un joc en el que no coneixien les regles i en el qual ells eren els peons, les víctimes. Els soldats, amb fusells i armes per l’estil, es passejaven pel carrer, vigilant. La gent tenia por. Els khmers rojos arrestaven a qui consideraven sospitós, sense que poques vegades tal persona tornés a veure’s mai més. Persones que jo coneixia, que m’havien ajudat algun dia o que em trobava cada matí. Persones que em parlaven.... Ghanima em va saludar. Era una noia força jove, d’uns 20 anys com a molt. Un dia la vaig defensar davant d’uns nois que l’insultaven, per molt que no fos gaire, la meva influència. Era musulmana. Molta gent es fixava només en això, quan la veia; en canvi, en el fet que era una noia molt simpàtica, amable i agradable ben poca gent s’hi fixava. Era increïble veure com de cega estava la societat; tot i que només calia obrir un llibre d’història per adonar-se’n. Al cap de poc temps de caminar, ja vaig entrellucar el pis. Una nena petita corria pel carrer, cap a la seva mare.... aquella nena que corria, despullada, pels carrers d’aquella ciutat en ruïnes, enmig de la por i la desolació. Els bombarders estadounidenses havien bombardejat aquell poble en un error de coordenades. Ara els supervivents corrien per la carretera bruta, plens de sang. Els nens cridaven, plorant per allò que havien perdut, seguits per els pocs adults que n’havien sortit indemnes. Però aquella nena... mai podria oblidar aquella expressió, tot hi que la veia a través de l’objectiu. Una nena condemnada, marcada per la guerra.... per fi vaig arribar al seu edifici. Vaig trucar al timbre i una veu metàl·lica em va respondre a través de l’interfon. Vaig decidir pujar per les escales. Per un pis no aniria amb ascensor. Em vaig agafar a la barana de l’escala amb la mà esquerra, fregant-me-la una mica amb l’altra mà. Em notava el braç esquerra entumit. A pas de tortuga, per fi vaig arribar a dalt. La Júlia va obrir-me. Vaig fer un pas endavant per entrar al pis, però... vaig notar que em fallaven les cames, que queia i que no podia aguantar-me de peu. Una suor freda em recorria el cos. Com en una pel·lícula, amb el volum molt baix, vaig adonar-me que la Júlia venia i em parlava, però no em veia capaç de contestar. La vista se’m va ennuvolar... vaig caure en un somni profund; un somni del qual no em despertaria, en el qual no caldria reviure-hi cada cop aquells maleïts records, per despertar-me després en un món ple de conflictes que no sabien arreglar. Un somni, només un somni...

* * *

Barcelona, 30 de març 2005

Estimada Helena;

Ja ho veus, t’escric, per avorrir-te altre cop amb les meves penes i els meus pensaments. Avui hi he tornat a somiar. Els records ocupen gran part dels meus pensaments, ara que em faig gran i estic sola. Dia a dia, hora a hora revisc aquelles imatges que fa tant de temps que vaig cremar, per por de haver de veure-les mai més. Tenia poc més de 22 anys, quan em van oferir aquell reportatge i vaig marxar com a reportera de guerra a fer fotografies al Vietnam. Aquells anys van ser horribles; massa durs per a una noia jove que encara no coneixia les injustícies de la vida. Mai ho he pogut oblidar. Mai. Odio les guerres i els seus causants. Actualment he vist molts conflictes. Tant absurds, que em sorprenc que uns éssers com els humans no només no els sapiguem resoldre, sinó que a més siguem els seus causants. Potser es que no som tant perfectes, al cap i a la fi. M’agradaria despertar un dia i saber que ningú es mor injustament; que no hi ha guerres per les quals lluitar; que no hi ha por, tortures o morts. M’agradaria, però se que moriré sense veure-ho, per ara. Masses conflictes per solucionar. Tot hi així, el meu cor mai perd l’esperança de la Pau; de viure en un món on tothom fos considerat igual i no es discriminés a ningú. Un món on no hi haguessin guerres. Un món, simplement, feliç.

Mireia.

Mireia va néixer el 8 d’octubre de l’any 1941 i va morir el dia 30 de març del 2005, per un atac de cor. En un passat, va ésser reportera de guerra i fotògrafa a la guerra del Vietnam. Actualment restava retirada.

Mar de pluja

Aquest relat el vaig escriure a quart de la ESO, per a un treball de classe. El van presentar al concurs El gust per la lectura, però no va guanyar res. Tinc la teoria de que era massa trist com per agradar al jurat. De fet, el vaig escriure trist expresament. Volia que fos així. El concurs m'importava ben poc (de fet, odio aquest concurs xD M'hi vaig presentar perquè em van obligar, però això és una altra història). Representa que aquest relat havia d'expresar nosequé de integració social, no me'n recordo ja. El que jo volia que expresés era dolor. És un relat que m'agrada, però no és un relat bonic. És massa trist. I és que aquesta era la idea.


***





Plovia. Era una pluja freda, persistent, que l’acompanyava anés on anés. I res indicava que pararia de ploure.

Va aixecar els ulls cap al blau cel del migdia i el sol l’enlluernà. Ah, és clar, només plovia dins del seu cor. El pensament la va fer mirar enrere, en els records. Li semblava que sempre havia plogut dins seu. No podia recordar un temps en que brillés un sol com el que li cremava la pell.

Va continuar agenollada sobre l’herba, en la mateixa posició de quasi tot el matí, sentint el sol al clatell i la pluja del seu interior. Sabia que la consciència se li escapava de les mans a poc a poc, amb cada alè. Feia temps que havia deixat de veure el cementiri que l’envoltava. En la seva ment només veia la tomba que tenia al davant, i pluja. No havia respost a cap de les preguntes que li havien fet, ni a les paraules de consol que li havien adreçat. De fet, l’únic que havia dit en els últims dos dies havia sigut el seu nom al conserge del cementiri. Tampoc havia plorat. Ho havia fet quan va saber que Ell havia mort, però no ara. Una de les condicions de la maleïda pluja del seu interior era la incapacitat de plorar, d’alliberar-se de la presa que acabaria per desbordar-se i ofegar-la, dins seu. Va passar moltes hores asseguda allà, sense pensar en res. No podia pensar. No tenia prou forces per fer-ho. Només va retornar a mitges a la realitat quan un dels guardes del cementiri li va dir que era molt tard, que hauria de marxar, i que si volia podia tornar l’endemà. Ella va fer un petit moviment de cap com a assentiment, va aixecar-se i marxà. Va tornar a casa amb la tènue llum dels fanals del carrer com a única companyia. Era molt tard, i s’havia fet fosc.

Va entrar a casa, però sense obrir cap llum. La foscor, si bé accentuava el dolor, la feia sentir més emparada. No havia menjat res en tot el dia, tot i que tan sols va poder veure’s un got de llet. Tenia l’estómac com un puny. Es va asseure al sofà, pensant sense pensar. El dolor recorria cada una de les cèl·lules del seu cos, i una immensa buidor la rodejava. Se sentia irremediablement sola. Ho havia perdut tot. Avis, pares, amics... tot se li havia escapat de les mans com efímeres flors de primavera. I ara, Ell. Ho havia perdut tot. Ni tan sols podia dir-se que tingués una pàtria, doncs no era d’aquí, i les fines arrels que la mantenien unida a aquella ciutat acabaven de ser sepultades sota quilos de terra, amb Ell, al cementiri. Ja no li quedava res. Foscor i pluja.

Va tancar els ulls, conscient de que els records tornaven, a poc a poc, a emplenar la seva ment. No podia evitar-ho. Com representava que podia continuar vivint si tot al seu voltant es pansia i moria? Com podia sentir de nou alegria o felicitat? A vegades li havien dit que s’aïllava de la resta per pròpia voluntat, que no deixava que l’ajudessin. Com volien que s’obrís al món si quan ho feia la destrossava d’aquesta manera? Que cruel dir-li que era culpa seva. Que cruel, insinuar que li agradava aquell dolor. Sempre acabava sola, fos com fos, i estimés a qui estimés. Eterna pluja dins del pit. Era per culpa de tot això que havia agafat com a defensa la rutina, el distanciament i havia silenciat tots els seus pensaments. No tenia cap altra opció.

L’única persona que havia intentat i aconseguit acostar-se-li en tots aquells anys era Ell, i al final havia mort, com tot el que ella estimava. Ni tan sols li havien donat temps per aprendre a viure com Ell li ensenyava, amb un somriure als llavis i un petit sol en l’interior. Ni tan sols això. Poc menys d’un any no era temps suficient per a canviar tota una vida, i era tot el que li donaven. Pluja.

L’albada la va sorprendre en el sofà encara, desperta. Havia tingut un son molt superficial i gens reparador. Va mirar al seu voltant, sense saber què fer. Sabia que fer alguna cosa era l’única manera d’impedir més pensaments. L’últim que volia ara eren més records i emocions. Amb el temps havia arribat a la conclusió que és millor no pensar quan el dolor i el sofriment emplenen la teva vida. L’oblit és l’únic que dóna pau a una vida de misèries. Però sabia que la consciència torna, tard o d’hora, i que només hi ha una salvació possible.

Ella no tenia prou forces per mantenir l’oblit a ratlla i ràpidament la consciència va tornar amb tot el seu amarg pes. No podia continuar vivint com fins ara, aïllada del món. Ell li havia ensenyat una altra vida d’alegria i ara no podia tornar a allunyar els records. No, no podia tornar a viure d’aquella manera, i tampoc de l’altra. Ah, maleïda pluja. No podia viure feliç, però tampoc li deixaven viure aïllada. No ara. La pluja amarava cada un dels racons del seu ésser.

Va sortir de casa, encaminant-se cap a un penya-segat que hi havia a prop. Era un lloc preciós: el mar, els arbres, el Sol enlluernador sobre les onades, els ocells, la brisa. Allà Ell li havia fet veure la bellesa del món. Allà l’havia besat per primer cop. Ah, ment traïdora, quin dolor el punyal dels records clavat al cor! L’aigua en mullava l’empunyadura, impedint-li d’arrancar-se’l.

El mar la mirava des del fons del precipici, tan meravellós. I tan terrible: podia donar-t’ho tot o deixar-te en la misèria. Qui sap perquè amb ella havia escollit la segona opció. Li arribava la seva eterna remor, però no entenia les seves paraules. Sabia que la gent la jutjaria per la seva decisió, però estava segura dels seus actes. Podia estar desesperada, però no per això havia decidit el que estava a punt de fer. Simplement, no li quedava res. I no podia viure amb el pes de la memòria. Estava buida de tot. No hi havia res on pogués agafar-se, ni que pogués estimar. Foscor i pluja, res més. Una veueta interior li va dir que podia haver-hi altres solucions, que hi havia gent que vivia amb un pes més gran que el que ella duia. Però no, ella ja havia aguantat suficient. No volia res més. Fins que l’havia conegut, sempre havia viscut apagada, vivint la vida sense viure-la. Això li ajudava a seguir endavant. Així suportava millor la seva trista vida. Però després d’haver-lo conegut, ja no podia continuar igual. Tampoc podia continuar d’altra manera. Si la seva vida havia tingut algun objectiu, era haver-lo conegut a Ell i haver entès la importància d’aquest encontre. Mai havien existit somnis per a ella, així que, ¿quina importància tenia l’avui o el demà? No volia convertir-se en el que es convertia la resta de la gent amb el pas dels anys, en rutina perpetua, fins a la mort. No. Li havien permès veure-hi més enllà a causa del dolor, veure altres sortides. Ho havia perdut tot. Ja no hi havia res que pogués convèncer-la de quedar-se. Se sentia tranquil·la. Va agafar aire, i el va deixar anar en un suau sospir. I va caminar endavant. La brisa la va embolcallar mentre queia, amb tendresa, com si fos la mare que havia perdut. El vent li xiuxiuejava paraules de consol, i la mar i els ocells li cantaven una preciosa cançó de comiat. Per fi se sentia lliure. Ara podria formar part del Tot, sense dolor. Ara ja no existia el punyal, ni la misèria. Ara no hi hauria mai més dolor, ni foscor, ni pluja. Ara tot era blau. Ara era la vida, la pau, l’oblit. Ara, era amb Ell.

La pluja del seu cor va calmar-se a la fi, fonent-se amb la tèbia aigua que l’envoltava. Ara, tot era mar.

martes, 4 de marzo de 2008

Como el fuego


Para mi eres como una llama. Como un fuego, una hoguera. Eres brillante y alegre. Eres feliz, y vivo, y agradable. Me das confianza y calor. Me abrazas sin tocarme, y me haces sentir como en casa. Eres una llama que arde, baila, vive. Haces que me sienta acompañada. Tu luz me ilumina, me guia en la oscuridad de la noche. Eres un ejemplo a seguir. Pero, por muy cerca mio que estés, no te puedo tocar. No te puedo cambiar, ni influir, ni interpretar. Si lo intentara, la magia moriria. el calor se volvería dolor, y nada sería lo mismo. Así que me conformo con mirar tu luz, sabiendo que estas a mi lado. Compartes mi camino, pero no por ello eres el camino. Eres la luz que lo ilumina. Eres la luz eterna que nunca me permitirá tocarla, tan solo verla y sentirla.
Eres, al fin, como el fuego: Libre.